Vivimos en la era de la incertidumbre donde lo virtual nos promete, si no vida eterna al menos experiencias fuera del tiempo, de la historia, de la necesidad, del contexto y de las limitaciones.
El placer seria lo único que distinguia al hombre de las máquinas, ya que lo virtual aparece como el fantasma capaz de borrar toda diferencia entre sujeto y objeto a favor de una proliferación de conmutaciones y permutaciones.
El los últimos años en Estados Unidos, Fracia y España el gran boom comercial fue el sexo telefónico, que consiste en la satisfacción sexual por medio de una interacción exclusivamente hablada con una persona totalmente desconocida.
PREGUNTAS:
- ¿Qué sucederá con el contacto social si nos adentramos en el mundo del sexo virtual?
- ¿Qué es lo único que diferencia al hombre de las máquinas en las relaciones virtuales?
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